No permitas que lo que no puedas hacer interfiera en lo que eres capaz de hacer. John Wooden

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  1. Lo números ganadores de la Primitiva del sábado, 21 de octubre de 2017: 05, 06, 17, 22, 34, 40, el número complementario es el 35 y el reintegro el 7. El boleto agraciado en el sorteo del Joker es el 2320614 agraciado con 1 millón de euros. De domingo a jueves podrás comprar tu boleto para el sorteo de La Primitiva del jueves o para los dos sorteos de la semana (jueves y sábado) mediante la opción de apuesta “Semanal”. Recuerda que de viernes a sábado únicamente podrás comprar tu boleto para el sorteo de La Primitiva del sábado. Los sorteos de lotería tienen lugar los jueves y sábados a las 21:40 horas en el Salón de Sorteos de Loterías y Apuestas del Estado situado en la calle Capitán Haya número 53. Y además únicamente por un euro, tendrás la oportunidad de ganar 1 millón de euros añadidos con el sorteo adjunto de El Joker. El método de juego de La Primitiva radica en escoger 6 números distintos entre 1 y 49, para así tratar de acertar la Combinación Ganadora en el sorteo correspondiente, formada por 6 bolas de las 49 que se extraen del bombo (modalidad comúnmente conocida como 6/49). También se saca una bola extra como número complementario, y otra bola de un bombo aparte, entre el 0 y el 9, que hace de reintegro. Para ganar el mayor premio (BOTE) hay que acertar los 6 números más el reintegro.
  2. Consulta el resultado del sorteo de la Bonoloto de hoy sábado, 21 de octubre de 2017. La fortuna ha recaído en los números: 17, 21, 34, 35, 45, 48. El complementario ha sido el 22 y reintegro corresponde al 4. Los felices acertantes de las seis cifras principales obtienen el máximo premio. Del mismo modo resultan agraciados quienes acierten cinco cifras y el complementario, cuatro números o tres números. El reintegro te hace recuperar el dinero de la apuesta. No olvides que los sorteos de la Bonoloto se llevan a cabo de lunes a sábado. En la Bonoloto se dan dos modalidades de juego: diaria y semanal. Además se pueden hacer apuestas múltiples de hasta 11 números. El precio de cada apuesta es de 0,50 euros, y debes de seleccionar 6 cifras diferentes entre el 1 y el 49. Al sellar el boleto se obtiene un número entre el 0 y el 9 que corresponde al reintegro. Después, de otro bombo con diez bolas entre el 0 y el 9 se extraerá una de ellas que corresponderá al reintegro. Se destinará al fondo de premios el 95 % de la recaudación total más posibles botes de acuerdo a las siguientes categorías. Además, se descontará de la recaudación una cifra resultante de multiplicar el número de acertantes de quinta categoría por cuatro euros para destinarla a los premiados de quinta categoría.
  3. Pedro Vega (Club Atletismo San Ildefonso), con 26:25 minutos, y Vanessa Veiga (Adidas), con 33:04, ganaron este sábado la décima edición de la Nocturna de Toledo, una prueba atlética de carácter popular y solidario (a beneficio de la Fundación Niemann Pick), que contó con la participación de unos 3.200 corredores. El recorrido fue de 8 kilómetros, con salida en el puente de Azarquiel y llegada a la plaza de Zocodover. El podio masculino lo completaron David Magán (Runner San Miguel) y David de la Cruz (Bikila), con 26:27 y 26:33, respectivamente. (Aquí se pueden consultar las clasificaciones). En el apartado de féminas, siguieron a la vencedora Esther del Fresno (Bikila Mora) y Cruz Ochoa (Independiente), con unos tiempos de 33:20 y 33:57 minutos, respectivamente. Paralelamente, se disputó también los 5.300 metros de esta carrera nocturna, con salida en la plaza de toros y llegada a Zocodover. Los ganadores fueron Juan Carlos Soneiro (Independiente), con 22:01 minutos, y Natalia García (Independiente), con 25:46. El podio masculino se completó con Eduardo Cañete (Independiente) y Carlos Díaz, (Independiente). con unos tiempos de 22:10 y 22:13, respectivamente. El podio femenino tuvo a la segunda y tercera en la meta a Tamara Rodríguez (Bicicletas Pina) y Marina del Río (Bicicletas Pina), con unos tiempos de 29:59 y 30:07, respectivamente.
  4. En un mundo de politólogos y de constitucionalistas casi parece posible atreverse a dar una opinión sobre cosas tan serias como el artículo 155. En los días previos, en los medios circuló la idea de un 155 suave y otro duro. Lo explicado por Rajoy es más duro que lo duro. El gobierno catalán es cesado, la administración intervenida y el parlamento acotado, limitado en sus funciones y sometido a un derecho de veto. Son medidas muy duras que fuerzan el entendimiento del tenor literal del artículo 155 que habla de «obligar a dar cumplimiento forzoso» y de «dar instrucciones». En mi insignificante opinión, Rajoy llega tarde y mal. O llega mal por llegar tarde, y va más lejos de lo que iría con la aplicación de alguno de los artículos del artículo 116 porque la medida es de medio plazo (no está sometida a plazo aunque se habla de un límite de seis meses) y porque va a representar la usurpación diaria y efectiva de la autonomía catalana. Es verdad que los primeros en lesionarla y herirla de muerte han sido los gobernantes golpistas encabezados por Puigdemont, pero el efecto que cada medida administrativa y técnica tendrá sobre la opinión púbica catalana es de difícil cálculo. Creo que Rajoy ha podido cometer un acto de chapucería, como chapucero y dañino fue el proceder el 1-O. Me hago cargo de que su decisión no era fácil. No sé si el gobierno pondera bien la mentalidad del catalanismo, seguro que sí, pero esta medida, como la intervención aparatosa del 1-O, le da argumentos, razones, victimismo y socava al Estado en esa región. ¿Qué alternativas había? Esto es un galimatías, esto es un trauma generacional. Instar desde el principio la aplicación judicial del código penal. La sedición, no tanto la rebelión. Desde la nueva tipificación del delito de rebelión en el año 95 por la reforma del Código Penal de Belloch (éxito de las mociones nacionalistas), el tipo penal exige violencia, que no la ha habido. Esto despenaliza la secesión, y obliga a medidas jurídicas distintas. La accion judicial, bien protegida y animada, y la prontitud y acotamiento (un mes) del 116 en su debido momento quizás fueran los instrumentos menos discutibles. Es un ordenamiento con fallas aplicado con falta de diligencia y un extraño y sospechoso sentido de la prudencia por este gobierno (eso que Rajoy llama «sentido común» y que nunca sonó tan mal). Pero ya no hay tiempo. Oportunidad perdida. El 155 se ha tratado todo este tiempo como un artículo amuleto, como una especie de comodín mágico. El bisturí definitivo. Y ahora uno se explica la razón: se ha entendido como una puerta abierta al espacio jurídico exterior. Un permiso de la constitución para irse fuera de ella. El gobierno rediseña de un plumazo lo que puede y no puede hacer el Parlament, cesa al gobierno y responde al golpe con algo excepcional, sin marco y sin limitaciones. Algo casi discrecional. El 155 como el fondo mágica de una chistera jurídica. La «excepcionalidad» está bien tasada en el 116 y en su ley de aplicación. La excepcionalidad del 155 es un saco sin fondo. Pero los expertos dirán, aunque los expertos nos han traído hasta aquí. Esta medida parece ya el inicio de un deterioro imparable del régimen del 78. Nada bueno saldrá de aquí, porque si se convocan elecciones en unos meses volveremos a una situación similar. ¿Y se piensa alargar la intervención? Eso sería aplazar sine die una forma de excepcionalidad. El pesimismo es absoluto. Sólo el hastío popular hacia tanto desvarío puede tranquilizar las cosas. No hay que olvidar que Cataluña ya ha visto intervenida y limitada su autonomía financiera, y no ha pasado nada, o, mejor dicho, no ha pasado nada más. Las medidas de Hacienda ya suponen una intervención no tan visible de la Generalitat. Paga Madrid, paga el gobierno y los catalanes, milagrosamente, cobran antes. El hastío es la gran esperanza. Pero política (y supongo que también jurídicamente) este 155 es otro paso más en la degeneración de un régimen constitucional en descomposición. Obviamente, la solución no es el golpismo nacionalista. Pero el régimen de partitocracia y estado autonómico del 78 ha acabado con Pujol votando un siniestro simulacro y con la autonomía catalana intervenida por la tecnocracia sorayomontoril. Se parece mucho al principio de un fin. A un acabose. Nota: El 155 ha servido ya para alinear claramente a Podemos junto a los golpistas nacionalistas. Ah, de aquellas cenas... Hughes
  5. Pese a que las llamas se han apagado, la preocupación permanece una semana después. La ola incendiaria que arrasó el sur de Galicia el pasado fin de semana, cobrándose cuatro vidas y unas 35.000 hectáreas, aún tiene potencial para causar mucho más daño. Los montes y los pastos se han teñido de un manto negro de ceniza que ahora amenaza a agricultores, ganaderos y mariscadores. La lluvia, que ha sido necesaria para lograr apagar el fuego, podría ser su peor enemigo. Si cae con demasiada fuerza, provocará una riada de lodos que contaminará acuiferos, cauces fluviales y ahogará los bibalvos de las productivas rías gallegas. En As Neves (Pontevedra), donde ha ardido un 90% de la superficie del municipio, el ganadero Jesús Vázquez encara con desolación el futuro. Las llamas han abrasado todos sus pastos y no sabe cómo va a hacer para alimentar a sus 45 vacas, 30 becerros y 200 ovejas. «Se quemó toda la reserva que tenía para el invierno», explica. De momento ha conseguido seguir a flote gracias a la solidaridad de sus compañeros del norte de Galicia. «Una asociación de ganaderos coruñeses me ha donado un camión de hierba seca», explica, mientras continúa a la espera de que las autoridades arbitren alguna línea de ayuda para paliar los efectos de los incendios. Prohibido usar los pastos Cuando el fuego quemó los montes y se acercó peligrosamente a su explotación, solo contó con las manos de sus vecinos para hacerle frente. «No tuvimos ayuda de ningún tipo, ni bomberos, ni Guardia Civil pasaron por aquí», recuerda. Aunque la hierba acabe creciendo en los campos, él se enfrentará a sanciones si lleva allí a su ganado. En Galicia tradicionalmente se ha usado el fuego para limpiar el monte y generar pastos. Para frenar esta práctica, la legislación prohíbe usarlos durante los dos años siguientes al incendio. «Aquí el fuego llegó de Portugal, ¿qué culpa tenemos nosotros? A mí ya no me importa nada, tan pronto pueda voy a echar el ganado para lo quemado», asegura. «Los que decidimos continuar en el rural estamos muy solos», lamenta. El sindicato Unións Agrarias (UUAA) ha pedido ya utilizar la Ley de Montes «con proporcionalidad». Consideran que sería injusto impedir el pastoreo, a uno de los colectivos que más sufre las consecuencias del fuego. Las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), que concede la Unión Europea, también están en juego. Se otorgan en función de la superficie de cada explotación y la tierra quemada no computa. El sindicato aún no dispone de una estimación de las pérdidas que podría acarrear al sector la ola de incendios, pero ha pedido a la Xunta que convoque una mesa de emergencia para el rural y establezca cuanto antes líneas de ayuda. En la parroquia de Reboreda, en el municipio pontevedrés de Redondela, la bióloga Belén Fervenza decidió hace unos años apostar por la vida en el campo y emprender un negocio de huerta ecológica. El domingo pasado, temió por su vida además de por sus invernaderos. Las llamas no los quemaron, pero sí afectaron seriamente a las reservas de agua de la zona. «El agua de casa huele y sabe a quemado», relata. Fervenza está muy preocupada por como va afrontar los riegos, ya complicados durante todo el año por culpa de la sequía que afecta a la Comunidad gallega. «Si llueve fuerte, las cenizas se arrastrarán desde el monte hacia abajo contaminando el depósito comunal. Es fácil que también los manantiales acaben filtrando esos lodos, que son tóxicos», explica la también responsable del Sindicato Labrego Galego en la zona. No sería la primera vez. «Hace once años ardió la misma zona, ahora que empezaba a recuperarse se vuelve a perder», asegura impotente. Entonces, con ayuda de la asociación ecologista Amigos da Terra y el Colegio de Biólogos, los vecinos salieron al monte a intentar construir barreras vegetales en zonas de pendiente para intentar frenar el avance de la ceniza. La profesora de la Universidad de Santiago de Compostela y presidenta de la Federación Europea de Sistemas Agroforestales, Rosa Mosquera, explica que estas técnicas son importantes para tratar de frenar la contaminación. También el esparcimiento de paja sobre las superficies quemadas, que ayuda a recuperar el suelo. «Hay que hacerlo bien, no en grandes cantidades para que el resto de vegetación pueda respirar. Da buen resultado además añadir cereales de la zona», indica. El año pasado, la Xunta probó estas prácticas en zonas como Porto do Son (A Coruña). Pero con 35.000 hectáreas quemadas, según las primeras estimaciones, va a ser imposible que se apliquen a todo el terreno. «Se procura, pero es muy difícil porque tiene un coste económico enorme, se seleccionarán aquellas zonas con mayor riesgo», afirma la experta. Bancos marisqueros Las cofradías de pescadores del sur de Galicia ya han empezado a hacerlo. La Consellería do Mar trabaja con el sector para identificar los puntos afectados por los incendios con mayor riesgo para los bancos marisqueros. Juntos tratarán de evitar la catástrofe ocurrida en 2006, el anterior año negro en el calendario del fuego, en el que ardieron unas 90.000 hectáreas en la Comunidad gallega. La mayor oleada se produjo entre el 3 y el 15 de agosto, pero la riada de ceniza y lodos no llegó a las rías hasta el mes de octubre. Como ocurrió con la marea negra del Prestige la gente del mar tuvo que salir a retirar con sus propias manos la sustancia pastosa que invadía los arenales. «En 2006 hubo verdaderas catástrofes», recuerda José Antonio Gómez, patrón mayor de Portonovo y presidente de los pósitos pontevedreses. «El agua se embalsó en las bajadas naturales que tienen los montes, pero había tanto escombro, que de repente se rompió todo eso y vino de golpe a los bancos marisqueros», relata. El problema surgió cuando comenzaron las lluvias torrenciales. Clemente Bastos, patrón mayor en Redondela, lo recuerda perfectamente. Ahora vuelve a mirar al cielo con preocupación. «Si llueve suavecito, la tierra aguanta, si llueve torrencialmente las cenizas llegarán y asfixiarán a las almejas», explica. «Estamos en la peor zona, en la parte interior de la ría de Vigo. Aquí llegan los ríos Oitavén y Verdugo y todos los montes por los que pasan han ardido», relata. En Baiona, también están preocupados. «Estamos en contacto con la consellería, sabemos que están en ello», indica Isabel González, secretaria del órgano de gobierno de la Cofradía de Pescadores del municipio pontevedrés. Las cenizas y el escombro vegetal agravarían aún más la situación del banco de la playa de Foz, en el que actualmente no se puede mariscar por culpa de la contaminación por restos fecales. Controles de aguas Pero el marisco no es el único afectado. «Si llueve torrencialmente, los lodos llegan a los ríos alterando el ciclo de nutrientes y eso afecta a todos los organismos vivos», explica la doctora en ciencias biológicas Rosa Mosquera. «Si un mejillón filtra todos esos lodos tóxicos puede llegar a la cadena trófica», relata. Mosquera tranquiliza a los consumidores y recuerda que en la Comunidad se realizan constantemente controles de las aguas para garantizar que la producción que llega a los mercados no está contaminada.
  6. Cuando comenzaron los primeros fuegos en aquel agosto de 2006, entre los días 3 y 4, el entonces presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, se encontraba de vacaciones. No las suspendió en las primeras jornadas del fuego, cuando se consideró que los focos activos entraban dentro de la rutina de un verano gallego. Asistía a las reuniones diarias del operativo, al frente del cual se encontraba el conselleiro de Medio Rural en aquel bipartito, el nacionalista Alfredo Suárez Canal, y luego retomaba el asueto. En esos primeros días estaban declarados unos 50 fuegos activos, según recogieron los periódicos gallegos, contra los que actuaban unos 4.700 operarios de extinción entre medios aéreos y terrestres. Para ponerlos en perspectiva, son menos de los que estuvieron el pasado fin de semana luchando contra el fuego criminal y el viento del huracán Ofelia (cifrados por la Xunta en unos 5.500). En los últimos días de las tareas de extinción, cuando la tragedia regional era ya drama de Estado, se solicitaron medios extraordinarios al Gobierno y varias autonomías: llegaron a actuar en la Galicia de 2006 unos 15.000 efectivos. Países como Portugal, Italia, Francia y Marruecos enviaron efectivos para combatir el fuego porque, desde el Estado, no se daba abasto para sofocar las llamas. El resultado fueron las ya conocidas 92.000 hectáreas. Ese fue el cálculo del CSIC, porque la Xunta bipartita siempre negó ese dato e intentó minimizarlo hasta las 77.000. Las zonas más castigadas fueron las provincias de La Coruña y Pontevedra. El entorno de Vigo y el Salnés se convirtieron en «zonas cero». Concellos como Soutomaior pasaron a ser desiertos de ceniza y árboles carbonizados. «Terroristas» incendiarios Como la política de extinción de incendios correspondía al ala nacionalista del bipartito, el BNG se convirtió en uno de los altavoces políticos que defendieron la gestión de la crisis, que se acabaría llevando por delante unas 92.000 hectáreas según el CSIC. El 6 de agosto de 2006, dos días después del inicio de la ola y del fallecimiento de las dos primeras personas a consecuencia del fuego, el coordinador de la Executiva del BNG, Francisco Jorquera, comparecía en rueda de prensa para señalar a «terroristas medioambientales» que «de forma coordinada» atacaban el país. Ese día el parte oficial hablaba de un centenar de fuegos activos, sesenta de ellos fuera de control. Jorquera continuaba reconociendo que no existía ningún dispositivo de extinción «suficiente» para aplacar «la especial circunstancia» que atravesaba Galicia aquellos días. «Terrorismo incendiario es mantener una política forestal que convierte Galicia en un polvorín», tuiteó Ana Pontón el 17 de octubre. Terrorismo de ida y vuelta. Los del no tan lejano agosto fueron días complejos en lo climatológico. Las condiciones propiciaron lo que se hizo en llamar la tormenta perfecta: más de treinta grados, menos de un treinta por ciento de humedad y vientos superiores a treinta kilómetros por hora. El pasado fin de semana, la cola del huracán Ofelia azotó Galicia con ráfagas persistentemente superiores a los 70 kilómetros por hora, llegando incluso a los 100 en algunos momentos. Recortes en medios El 8 de agosto, cuatro días después de que comenzara la pesadilla, llegó el Ejército. No lo había hecho con anterioridad porque el director xeral de Montes del bipartito, Alberte Blanco, no consideró necesaria su presencia para las labores de vigilancia de la conocida como «Operación Centinela». Costaba demasiado, alegó el alto cargo nacionalista. No fue el único recorte. Como se fue sabiendo a lo largo del mes de agosto, la campaña contraincendios de 2006 se había iniciado con 750 brigadistas menos en los montes, reduciendo a la mitad las 525 parroquias con especial vigilancia. «Se trata de optimizar y racionalizar los recursos», justificó Blanco en abril de ese año. Posteriormente, Medio Rural llegó a acusar a los incendiarios de consultar en su página web qué zonas de la geografía se había desprovisto de vigilancia especial para actuar, como reconocieron a este periódico el 17 de agosto. Zapatero La terrorífica cifra de los 150 incendios activos se alcanzó el 9 de agosto. Seis días después del comienzo del infierno, aterrizaron en Galicia los primeros rostros del Gobierno de España. La primera en hacerlo fue la ministra de Medio Ambiente —hoy presidenta del PSOE— Cristina Narbona, que protagonizó algunas de las afirmaciones más desafortunadas de toda la crisis incendiaria. Primero, acusó a Galicia de albergar más pirómanos que otras comunidades por «el aislamiento de los núcleos rurales y los niveles bajos de desarrollo socioeconómico», luego atribuyó la autoría de los fuegos a brigadistas despechados por no ser contratados para esa campaña y remató la jugada poniendo encima de la mesa la teoría de «las tramas incendiarias», un recurrente argumento al que se sumarían relevantes cargos del Ejecutivo. Narbona glosó otro término que se ha escuchado igualmente estos días: el «terrorismo forestal». Primero el BNG y luego el Gobierno del PSOE. Es decir, Núñez Feijóo no podrá pedir copyright a la calificación como «terroristas» de los incendiarios. En la tarde de ese miércoles 9 de agosto, llegó José Luis Rodríguez Zapatero procedente de Lanzarote —donde estaba de vacaciones— para «asumir responsabilidades». En la Plaza del Obradoiro, cuando accedía al Pazo de Raxoi, fue recibido con abucheos por los ciudadanos. Su presencia fue un intento de acallar la crítica generalizada al descontrol en la gestión por parte de la Xunta bipartita, mil veces negada por el presidente Touriño. Incendio en Avión (Orense), durante la oleada que asoló el monte gallego en 2006El peor momento para Zapatero llegaría al día siguiente, cuando quiso visitar una de las zonas arrasadas por el fuego. El lugar escogido fue el monte Gamboa, en Ponte Caldelas (Pontevedra). Zapatero y Touriño inspeccionaron por espacio de tres minutos el entorno, posaron para la prensa que habían trasladado ex profeso en autobús hasta allí y saludaron posteriormente a las unidades militares desplegadas. 300 metros más allá, donde un retén luchaba contra el fuego, no supieron de la visita de los VIPs. Zapatero ya tenía su foto, tan para olvidar como la desafortunadísima instantánea de Núñez Feijóo intentando aplacar un fuego en el Salnés manguera en mano con mocasines de domingo y ropa de sport, que desde entonces ocupa un lugar destacado en su particular álbum negro. Vecinos contra el fuego Una de las críticas lanzadas con más dureza contra la actual Xunta es la desprotección de la ciudadanía, que hubo de salvarse por sí sola de la amenaza del fuego. «Orgulloso de un país que ante la falta de medios defiende el bien común con sus propias manos», colgaba esta semana Luís Villares en sus redes sociales. En 2006 proliferaron las noticias de concellos en los que eran también los vecinos los que, con sus propios medios, suplían el descontrol del operativo del bipartito. Uno de los más ilustrativos fue el de agricultores de Melide que, con sus tractores, abrieron cortafuegos en su concello para evitar que las llamas llegaran a tres plantas de aglomerado asfáltico, un depósito de butano y una industria pirotécnica. La única diferencia es que en 2006 no existía Twitter ni Villares lideraba la oposición. Parlamento cerrado Con las 92.000 hectáreas calcinadas y cuatro fallecidos sobre la mesa, la confrontación política llegó inevitablemente al Parlamento. No lo hizo al día siguiente, ni la semana después de que en la tarde del 15 de agosto se dieran por extinguidos todos los fuegos que se habían llevado por delante el diez por ciento de la superficie de la provincia de Pontevedra. La oposición –la única que había entonces, la del PP- tuvo que esperar casi tres semanas hasta que el bipartito decidió protagonizar el debate en la Cámara autonómica. Touriño no compareció hasta el 5 de septiembre, y en paralelo lo hicieron el resto de miembros de su gobierno para explicar su participación en la lucha contra el fuego. Ana Pontón censuró a Feijóo la pasada semana que vetara un pleno extraordinario sobre los incendios —que el presidente se ha comprometido a celebrar más adelante—, pero en 2006 su organización no veía relevante la urgencia. Ella ya formaba parte del grupo parlamentario nacionalista. Las críticas del PP que lideraba Alberto Núñez Feijóo se centraron, como era previsible, en Suárez Canal, cuya dimisión fue exigida por el dirigente popular. Desde días antes el vicepresidente Anxo Quintana, máximo responsable del sector nacionalista del gobierno, había dejado claro que «no habría ceses» porque el bipartito «actuó con seriedad y responsabilidad» para hacer frente «a un ataque masivo». Quintana fue muy locuaz aquellos días. En una entrevista con ABC el 19 de agosto, reconocía que «cuando te enfrentas a una guerra, los efectivos nunca son suficientes», y responsabilizaba de los fuegos a «incendiarios profesionalizados» que «sabían lo que hacían». Touriño tampoco contemplaba ceses porque «no es justo, ni reparador, ni oportuno y en nada contribuiría a mejorar la eficacia de la gestión» del operativo. Pero la explicación era otra más compleja. De los cuatro fallecidos en aquel verano, dos habían sido una pareja de mujeres sorprendidas por el fuego en una pista forestal de Cerdido que debía haber sido cerrada por Protección Civil. Este cuerpo dependía de la Consellería de Presidencia del socialista José Luis Méndez Romeu. El ala nacionalista del bipartito estaba dispuesta a aceptar la dimisión de Suárez Canal —él mismo llegó a reconocer que la presentó— siempre que el PSOE compartiera las responsabilidades y forzara la salida de Méndez Romeu. Como Touriño jamás se planteó siquiera transigir con tal exigencia, el Bloque se cerró igualmente en banda y Suárez Canal dio marcha atrás a su dimisión. Habían ardido 92.000 hectáreas y fallecido cuatro personas pero en la Xunta no dimitió nadie. De vuelta a 2017, esta semana, Ana Pontón ha vuelto a exigir a Feijóo «responsabilidades» por los incendios. «Nunca Máis» Capítulo aparte merecen las movilizaciones en la calle. Con Galicia ardiendo por los cuatro costados en aquel verano de 2006, a 12 de agosto no se tenía noticias de «Nunca Máis», la plataforma que tanta actividad había tenido contra el gobierno de Fraga por la tragedia del «Prestige». Tan estruendoso fue su silencio que no les quedó más remedio que salir a la calle, pero el 20 de agosto, con los incendios apagados, en una manifestación que no fue contra la Xunta bipartita, sino contra las políticas forestales del PP que llevaba más de un año fuera de San Caetano. Es más, en la movilización del 20 de agosto no había pancartas contra el gobierno gallego, y cuando miembros de la organización independentista Briga irrumpieron por su cuenta en la Plaza de la Quintana con carteles con rostros de políticos —entre ellos Touriño, Quintana y Feijóo— fueron abucheados. Entre los manifestantes de la «marcha oficial» había, dirigentes de PSOE y BNG. En 2017, BNG y CIG no han esperado veinte días sino que con Galicia todavía ardiendo por el sur y los Ancares, no dudaron en capitalizar la indignación ciudadana para resucitar «Nunca Máis», aunque estas sí fueron manifestaciones «contra el gobierno del PP», según la cuenta de Twitter del frente nacionalista. «Las tramas» Por último, las «tramas incendiarias». Detrás de los fuegos tenía que haber alguien, insistían desde el bipartito. Suso de Toro, biógrafo de Zapatero y uno de los rostros de la izquierda más mediáticos del momento, atribuyó los incendios al PP por querer «convertir este verano Galicia en un Irak insurgente». Su brillante teoría era que el despecho de perder la Xunta había movido a los conservadores a pasar al bipartito por la barbacoa. Ese hilo de insinuación fue el que alimentó a los portavoces de «las tramas». Narbona abrió la espita con su ya mencionada locuacidad e ingenio, pero siguieron tras ella Alfredo Pérez Rubalcaba y el mismísimo fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido. Incluso Touriño se suscribió a la teoría, que se mostró falta de todo fundamento, como acreditó el fiscal superior de Galicia, Carlos Varela. La atribución de responsabilidades al PP se reavivó cuando se conoció una directriz interna del partido en La Coruña que sugería a sus alcaldes que retrasaran la firma del convenio antiincendios con la Xunta para aquel año. Este documento, que hizo notable daño político a los populares, fue utilizado por el bipartito para sostener su particular teoría de la conspiración. De ese modo, corría una cortina de humo —y nunca mejor dicho— contra otro de los hechos incontestables de aquel verano: uno de los 62 detenidos como presuntos incendiarios había sido candidato del PSOE en las municipales de 1999 en el concello de Forcarei. El Gobierno ocultó durante cinco días la detención de este sospechoso. El corolario fue la comisión de estudio por los incendios. El bipartito se cerró en banda a que en el Parlamento se constituyera un órgano de investigación por lo sucedido en aquel verano —la regulación entonces de la Cámara no permitía a la oposición abrirla por iniciativa suya, como ocurre ahora— y la transformó en una de estudio que se remontaba quince años para abarcar también la época de Fraga. El resultado fue el previsible: la culpa fue de todos menos del bipartito.
  7. En vísperas de la moción de censura anunciada por el Centro Democrático y Social (CDS) contra el Gobierno socialista de António Costa por su gestión de los incendios, un Consejo de Ministros extraordinario movió ficha ayer con la aprobación de dos medidas clave: destinar 400 millones de euros a la reconstrucción de casas o empresas y la renovación del bosque, así como centralizar la coordinación de los aviones apagafuegos en el Ejército del Aire. Son las primeras respuestas institucionales que los portugueses sienten realmente de forma palpable, después de unos últimos meses tan trágicos como que este 2017 es el más mortífero en la historia del país vecino a causa de las devastadoras llamas, con 108 fallecidos en lo que va de año. Y, sobre todo, nunca antes había ardido tanta superficie forestal en territorio luso: nada menos que 510.000 hectáreas desde enero hasta mediados de octubre, muy por encima de las 430.000 de todo 2003 y cuatro veces más que las calcinadas en España. El caso es que la indignación popular se plasma en diversas manifestaciones en Lisboa, Oporto, Braga o Coimbra. E incluso los barones socialistas presionaron para que dimitiese la ministra de Administración Interna, Constança Urbano de Sousa. ¿Tiene Portugal suficientes medios? Rotundamente no. La flota propia disponible de manera permanente apenas sobrepasa los 15 aviones, por lo que Portugal ha tenido que activar en varias ocasiones este año el Mecanismo Europeo de Protección contra Incendios, con España como principal socio. Esta última tragedia, con 44 muertos, aconteció después de que el Gobierno cancelara el alquiler de otros 29 aparatos al final de septiembre, por considerar que la llegada del otoño disminuía el riesgo de incendios a pesar de las altas temperaturas de octubre. ¿Por qué no se ha podido proteger la vida de 108 personas? La tragedia de Pedrógao Grande (distrito de Leiria) el pasado 17 de junio, donde perdieron la vida 65 lugareños, puso de manifiesto graves fallos de coordinación entre los distintos cuerpos: Protección Civil, Bomberos y Guardia Nacional Republicana. Se improvisó un mando único, pero no logró alcanzar la eficacia y rapidez necesarias. Así, quienes huían de las llamas recibieron indicaciones contradictorias y la mayoría terminó en la «carretera de la muerte». Ahora, en octubre, las cosas no mejoraron mucho más. ¿Son incendios provocados? Varios cargos intermedios del Ministerio de Administración Interna y el presidente de los bomberos, Jaime Marta Soares, han explicado que ven «una mano criminal» en la proliferación de fuegos, especialmente a lo largo de la franja centro-norte del país vecino. Las sospechas están basadas en las más de 70 detenciones practicadas y, sobre todo, en el hecho de que los incendios presentan varios frentes activos y se prenden de noche, cuando las temperaturas ya no son tan altas como de día. Las investigaciones señalan a la eléctrica EDP por la colisión entre varios postes de alta tensión y algunos árboles. ¿Ha recortado el Gobierno socialista portugués en presupuesto antifuegos desde que accedió al poder en diciembre de 2015? Sí. Desde la llegada de los socialistas al Palacio de Sao Bento, el presupuesto de esta partida se redujo un 9% en relación al Ejecutivo anterior, que comandaba el conservador Pedro Passos Coelho. ¿No rectificará António Costa? El primer ministro solo pidió disculpas por los fallos de gestión a los familiares de las víctimas de los incendios cuando habían transcurrido cinco días de esta última oleada de las llamas. Un Consejo de Ministro extraordinario convocado ‘in extremis’ centraliza la coordinación de los aviones apagafuegos en el Ejército del Aire.
  8. El president de la Generalitat ha tildado de «golpe» el acuerdo entre el Gobierno, PSOE y Ciudadanos para poner en marcha la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Así lo ha expresado en un mensaje institucional en el que ha anunciado que tiene la intención de pedir la convocatoria de un pleno en el Parlament para debatir la respuesta a la decisión del Ejecutivo. «No es la primera vez que las instituciones catalanas reciben un golpe desde el gobierno español», ha asegurado el presidente de la Generalitat, que ha asegurado que el Gobierno «sin pasar por las urnas, con un apoyo escaso y en contra de la mayoría quiere designar a una serie de personas para que teledirijan desde Madrid la vida en Cataluña». «Lo que los catalanes deciden en las urnas el Gobierno lo anula en los despachos», ha declarado Puigdemont en su comparecencia. «Soy consciente de la amenaza que pesa sobre el pueblo de Cataluña», ha trasladado Puigdemont, refiriéndose al artículo 155. En este sentido, ha lanzado una advertencia y ha afirmado que «a cada golpe el pueblo catalán se ha sobrepuesto más fuerte». «Lo que tenemos nos lo hemos ganado siempre con el apoyo de la gente, porque, cada vez, el pueblo catalán se ha sobrepuesto mas fuerte antes la agresiones», ha afirmado. «La humillación del Gobierno español de toda la vida pública catalana es incompatible con una actitud democrática y se sitúa fuera de toda forma de estado de derecho», ha asegurado Puigdemont en su mensaje. Una declaración en la que ha tenido palabras para los líderes de la ANC y Ómniun, en prisión incondicional, a quienes se ha referido como «personas de paz». Por ello, y antes de lanzarse a hablar en inglés, ha concluido su mensaje con unas palabras a «los demócratas españoles», a quienes ha advertido que la actitud del Gobierno «abre la puerta a abusos de la misma índole, y no solo en Cataluña».
  9. Francisco Peñalver decidió ser médico cuando a los ocho años vio como su abuelo fallecía por un infarto sin poder hacer nada. Años más tarde se graduó como médico internista centrado en la prevención del riesgo vascular al tratar enfermedades como la diabetes o la hipertensión para que no acabaran en un infarto o ictus. Hoy tiene 40 años y se ha especializado en la «Age Management Medicine». Lleva año y medio trabajando en la clínica antienvejecimiento Neolife y desde el 26 de octubre ocupará el cargo de director médico de la nueva clínica que se abrirá en Marbella. ¿Cómo podríamos definir el proceso de envejecer? Básicamente envejecer es una reunión de factores físicos y psicológicos como el acúmulo y la gestión del estrés, descansar mal por las noches, la fatiga muscular, la pérdida de iniciativa y vitalidad, la irritabilidad...etc. Gran parte de ese envejecimiento físico se produce porque dejamos de sintetizar hormonas que entre los 30-35 años están en niveles máximos, pero que a partir de los 35 de media inician un declive. El 70% de los varones de 70 años tienen una producción de testosterona casi ridícula y la testosterona para un hombre significa, no solo la función sexual, sino directamente relacionada con la potencia muscular de ese paciente. Ustedes hablan de la «Medicina de las cuatro P´s»: preventiva, proactiva, predictiva y personalizada Ahora son cinco. Añadimos la «p» de placentero: el paciente se tiene que encontrar mejor para hacernos caso. De hecho, hay pacientes que empiezan con una pequeña parte de su plan y cuando ven que se encuentran mucho mejor se convierten en los mejores pacientes. Es una consecuencia de las otras «pes». Cada paciente es diferente, trae una historia clínica distinta y unas necesidades distintas. Pero sí que es cierto que muchos pacientes nos dicen que están cansados, que de repente el sueño ya no es de la calidad de antaño, están irritables...etc. Cuando vemos al paciente por primera vez, le hacemos una pequeña historia clínica y a partir de ahí decidimos qué pruebas necesita. Intentamos que el viaje de cada paciente sea lo más personalizado y preventivo posible: intentamos identificar cuáles son los puntos débiles que le pueden dar problemas en el futuro. Y en ese viaje le pedimos un compromiso de proactividad: que el paciente decida cambiar su salud. La «pe» de predicción es explicarle, con lo que vemos en sus pruebas diagnósticas, por dónde puede fallar su cuerpo: si su aparato cardiovascular esté empezando a dar señales de alarma o si su perfil hormonal esté totalmente deteriorado. ¿De qué herramientas se hace uso para aplicar este tratamiento? Los tres pilares principales son el manejo de biomarcadores, la dieta y el ejercicio físico. Luego, en cuanto a medicinas la farmacopea es ingente. Usamos la farmacopea con el objetivo de detener aquel síntoma que el envejecimiento haya producido en el paciente. Y es muy importante el hecho de que todos en el equipo sean médicos internistas al tener una visión de la medicina más amplia que abarca todos los conceptos y toda la patología sistémica del paciente. ¿Existen datos en torno a cuánto se ha logrado detener o recuperar los efectos de la edad? Ahora estamos empezando a sacar datos de nuestra base de datos porque desde 2013 (año en el que Neolife abrió su primera clínica en Madrid) a 2017 son cuatro años que no es mucho tiempo y no tiene ningún valor. Los que sí tienen valor son los de calidad de vida y hemos empezado ahora a recolectarlos, pero todos tienen una calidad de vida mejorada. Es un valor muy subjetivo que necesita de muchos datos para ser objetivo. ¿Y si es capaz de aumentar nuestra longevidad? No lo sabemos, pero sí podemos decir que los años que vivan nuestros pacientes se van a hacer más amenos porque van a tener las hormonas que han perdido y han hecho que pierdan vitalidad, vigor y salud sexual. Si nuestros tratamientos hacen que nuestros pacientes se incorporen a una vida activa, hagan una mejor dieta y tenga una vida más saludable, entendemos por lógica que la longevidad ha aumentado. En el año 2030 la esperanza de vida media para una mujer madrileña que nazca en ese año será de entre 90 y 92 años y para los hombres es de unos 85 o 87. Si nosotros empezamos a tratar los procesos que la edad deteriora en nuestro cuerpo. En el 2030 probablemente tengamos datos acerca de cuánto podemos alargar la vida de las personas mejorando todas las cosas que la edad les deteriora. Por ejemplo, las mujeres aumentan su riesgo vascular cuando pierden el estrógeno al llegar a la menopausia. Si yo se lo sigo dando su salud vascular no se va a ver deteriorada. ¿Qué tipo de pacientes se interesa por el «antiaging», ¿Podemos determinar un perfil? Nuestro paciente más joven tiene 28 años y nuestra paciente más mayor en Madrid tiene 86. La media en mujer sería de 50-55 años (cuando empiezan a notar los síntomas de la menopausia) y en hombres es más difícil determinarlo porque su andropausia (disminución variable de testosterona) no está tan marcada. Y muchos hombres acuden porque su mujer les piden que vengan. Lo ideal es que empiecen a venir, tanto en hombres como en mujeres, a partir de los 40 años. ¿Por qué se decidió abrir una nueva clínica en Marbella? Hubo una demanda de muchísimos pacientes que comparten vida entre Madrid, Málaga y la Costa del Sol. Además, está el hecho de que mucho turismo residente en la costa del sol sea anglosajón y americano, quienes entienden muy bien esta medicina y tienen una preocupación importante acerca del envejecimiento. Y la Costa del Sol probablemente sea uno de los sitios del mundo donde la calidad de vida es mayor. A sus 40 años, ¿ha pensado sobre la vejez en algún momento? Pienso en la vejez desde que tengo hijas. Y pienso en cómo voy a estar yo cuando sean adolescentes, cuando crezcan. Ya empecé mi programa de «age management» para llegar a los 55-60 años en un estado de forma y calidad de vida por lo menos igual o mejor que el que tengo ahora. En EE.UU nos lo recomiendan cuando empezamos la formación en «age management». La primera diapositiva dice así: «para creer en este tipo de medicina tienes que aplicarla en ti mismo. Y cuando veas los efectos la aplicarás en los pacientes con más pasión». Empecé mi plan de «antiaging» en mayo y junio. La gran mejoría la he notado en mi capacidad para hacer ejercicio físico, mi vitalidad y la calidad de mi sueño. ¿Todavía arrastra la sociedad mitos en torno a la vejez? Se ha hecho un buen márketing en torno a la idea de que con la edad nos tenemos que arrugar, anquilosar y morir en unas condiciones penosas. Desde Neolife desmontamos esa idea. No admitimos el hecho de que envejecer signifique un deterioro progresivo. Vemos el proceso de envejecer como un proceso reparable. Intentamos luchar contra todos los síntomas del envejecimiento. Pretendemos que se llegue al momento de la muerte habiendo perdido el mínimo número de funciones tanto físicas como cognitivas.
  10. Solo noventa segundos ha necesitado el partido del Camp Nou para ver uno de los errores arbitrales más escandalosos de la Liga. Un centro de Digne desde dentro del área lo remató Deulofeu a la red, un tanto que nunca debió subir al marcador ya que cuando el lateral francés asistió a su compañero, el esférico había salido con claridad por línea de fondo. Las protestas de los jugadores del Málaga a Gonzalez Fuertes no sirvieron de nada, a pesar de la indignación de los andaluces, y de Míchel, que miraba desde el banquillo con cara de incredulidad al ver cómo a su equipo recibía una injusticia arbitral de tal magnitud.
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